Cuando el joven maestro colocador Werner Schlüter tenia que colocar baldosas cerámicas en un baño con 5 puertas, se le ocurrió la idea del perfil: Así empezó una carrera empresarial ejemplar. En muchas ocasiones las ideas con éxito son el resultado de la experiencia, combinada con una buena porción de creatividad. Hoy en día, el nombre de este joven maestro colocador es sinónimo de una marca y de una empresa internacional con éxito. Su filosofía ha sido siempre la misma desde la fundación de la empresa: Simplificar la vida a todas aquellas personas relacionadas con recubrimientos cerámicos, sean colocadores, contratistas o arquitectos.

